¿Qué decirle a un hincha que lo perdió todo?

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Davinson Sanchez, Futbolista colombiano de rodillas en el pasto tras la eliminación de Colombia en el Mundial
Colombia fue eliminada del Mundial de fútbol sin perder un solo partido. Y, aun así, se fue. Esa paradoja, el invicto que no sirvió de nada, es la que hoy tiene a todo el país en la tusa más berraca, y es también la que explica por qué casi nadie sabe qué decirle a un hincha en un momento así.

Ayer, en Vancouver, la Selección quedó eliminada en los octavos de final tras empatar 0-0 con Suiza en tiempo reglamentario y prórroga, y perder 4-3 en la definición por penaltis. Antes de esa tanda, Colombia había vencido a Uzbekistán, a República Democrática del Congo y a Ghana, y había empatado en un partidazo con Portugal: cero derrotas en toda la campaña. Ganó todo lo que pudo ganarse dentro de la cancha y aun así terminó llorando en el avión de regreso, como lloró Luis Díaz, el mismo futbolista cuyo ascenso hasta la élite del fútbol mundial parecía, hasta hace unos días, la gran esperanza de que esta vez sí.

Pasados unos cuantos días del inicio del Mundial, la revista TIME publicó una nota de Angela Haupt que tiene por título algo así como "Las mejores palabras que puedes decirle a un hincha cuando su equipo pierde".(‘Let’s zoom out)

En ese momento la sentí mía, pues venía de haber sufrido la derrota de mi Atlético Nacional, y mi corazón no podía estar más destrozado. A eso le había estado sumando la terrible temporada que están viviendo mis amados Astros de Houston. Haupt me mostró que en medio de la derrota sí hay consuelo, y que ese consuelo cabe en unas cuantas frases exactas.

Esas frases, según la nota de Haupt, no aparecen al azar: la ciencia detrás del fanatismo deportivo tiene una respuesta a qué decirle a un hincha que perdió, y es un orden. Dos pasos, en secuencia, y ninguno funciona si se salta al otro primero.

Primero, esto: reconocer la pérdida sin adornarla

La frase que más funciona es también la más simple: "Fue una eliminación durísima. Duele, y con razón." Nada de maquillaje, nada de lado positivo todavía. Daniel Wann, psicólogo social de Murray State University que lleva décadas estudiando el fanatismo deportivo, explica que entre más identificado esté un hincha con su equipo, más siente la derrota como propia, según la nota de TIME. No es una metáfora: cuando el equipo pierde, el cerebro del hincha procesa parte de esa pérdida como si fuera personal. Por eso la frase más repetida esta semana en los grupos de WhatsApp colombianos, "no puedo, todavía no lo supero, qué dolor tan hp", no es dramatismo. Es la reacción esperable de alguien que vio caer algo con lo que se identifica. Reconocer eso en voz alta, sin matizarlo, es el primer paso, no un trámite antes del verdadero consejo.

Después, y sólo después: ampliar el panorama con datos concretos

Una vez pasa lo peor de la rabia, nunca antes, lo que sí ayuda es decir algo como: "Colombia no perdió ni un solo partido en 31 días de Mundial; eso también fue este torneo." Edward Hirt, profesor de psicología en Indiana University Bloomington, lo resume así en la misma nota de TIME: la clave no es combatir la tristeza sino ampliar la perspectiva alrededor de ella, es decir mira más allá del resultado final.  Y esa perspectiva funciona solo si es concreta: no "pero fue un buen Mundial" en genérico, eso suena a premio de consolación, sino nombrar el invicto en fase de grupos, la eliminación de Ghana en dieciseisavos, recibir solo un gol en todo el torneo gracias a un Dávinson Sánchez que, a pesar del penalti errado, fue un muro inquebrantable en la defensa, un Daniel Muñoz que se entregó al cien por ciento, y la consolidación de varios jugadores que, de aquí en adelante, le aportarán a este proyecto. Cuanto más específico el recuerdo, más difícil es que el hincha lo descarte.

El matiz que casi nadie respeta es el del tiempo. Esa frase de perspectiva, dicha minutos después del pitazo final, no consuela: invalida. Wann advierte que en la primera hora un hincha no necesita contexto, necesita espacio. Decir "ya, tranquilo, ganaron todo lo demás" la misma noche de la derrota es tan inútil como efectivo decirlo después.

Lo que nunca hay que decirle a alguien que acaba de perder

"Es solo un partido" o "mañana toca volver a trabajar" son, según Wann, casi un insulto. Decirle eso a un hincha equivale a decirle que aquello que le importa, su selección, su identidad futbolera, es una tontería. Y "supéralo ya" no funciona mejor: Hirt lo compara con decirle a alguien que atraviesa una ruptura amorosa que ya deje de sentir lo que siente. El duelo, deportivo o no, necesita tiempo antes que consejos.

La historia que Colombia ya conoce

Esta no es la primera vez que a Colombia se le escapa un título por el margen más pequeño posible. En Rusia 2018, Colombia cayó ante Inglaterra de la misma forma: empate en el tiempo regular, definición desde el punto blanco, ilusión rota en los últimos minutos. En la final de la Copa América 2024, un gol de Lautaro Martínez ya en el alargue rompió el empate a cero, cortando así una racha de 28 partidos sin perder que la Selección arrastraba desde antes del torneo. No hubo penaltis esa noche, pero hubo el mismo golpe: llegar hasta el final, jugarlo de tú a tú contra el campeón del mundo, y perderlo por un detalle. Hoy el guion se repitió, solo que esta vez frente a Suiza y con un plantel que, contra todo pronóstico, no perdió ni un solo partido en 31 días de torneo. La historia no enseña a evitar el dolor. Enseña que el dolor se repite y que, aun así, se puede volver a creer.

Antes de sacar cualquier cuenta, hay que dejar llorar al que llora. Todavía no toca decir que más se ha perdido en el diluvio, que hay tragedias peores, que el fútbol es solo fútbol. Eso vendrá después, si acaso, y lo dirá el tiempo, no un comentario apurado la misma noche de la derrota.

Colombia no perdió un partido en este Mundial. Perdió el Mundial. Y ese matiz, más que un consuelo, es la verdad que hoy lastima a un país entero. Pero que muy en el fondo de mi ser espero que la próxima vez no se repita.